11/4/11

las bicicletas son para el verano

primer acto: cuando era enano y vivíamos en medio de ninguna parte todos los críos teníamos bicicleta, imprescindible para golisnear por el pueblo o atreverse a ir más-alla-de-la-carretera. en mi caso tenia una mini-bici de cross un color indefinido entre rojo y naranja, por supuesto con ruedines. una tarde mi padre se empeño en quitarlos pero debió acabar bastante negro con mis llantos y berridos desesperados. los ruedines siguieron en su sitio un rato, hasta que desaparecieron misteriosamente. pero, no se muy bien como, yo monté en la bici y me fui tan pancho sin caerme ni nada*.

segundo acto: tras mudarnos a santa cruz deje la bici de lado hasta que a mi padre le regalaron una bh de montaña por abrir no-se-que-cuenta en un banco. aprovechando que los dos medio-soportables del colegio también tenían bicicleta de montaña empecé a hacer escapadas a cual más salvaje: triscar a toda mecha sendas de cabras, atravesar barrancos con la bici al hombro, bajar desde las cañadas del teide enfolinados hasta santa cruz... con el memorable colofón de dar la vuelta a tenerife en tres días. aun no me explico muy bien como no nos matamos desriscandonos en una de aquellas curvas. cuando me vine a valencia la bicicleta se quedó en el garaje y creo que aun sigue ahí, con el resto de arretrancos que viene acumulando mi padre.

tercer acto: al irme a vivir a holanda fue inevitable comprarme una bicicleta. las ciudades estan cuidadosamente diseñadas para destruirte la paciencia y la tensión si conduces un coche. cuando me fue imposible hacer un cambio de sentido por tercera o cuarta vez me rendí y acudí al mercado de bicis mas próximo. en este caso no se trataba de un yonki vendiendo bicis robadas en la estación sino de un turco que no hablaba ni papa de inglés ni holandés, y con el que tenías que negociar por señas. me compre una bici de paseo verde por 50 euros con la que apenas tocaba el suelo de puntillas cuando me sentaba. además, al tener la barra del cuadro baja, conseguí subirme y bajarme en marcha, algo verdaderamente útil y que sólo me costo un par de caídas al suelo. me congelé el culo de un modo regular con aquel enorme trasto y acabé cogiéndole cariño. así que cuando me volví a españa estuve tentado de traérmela, pero al final se la regale al paquistaní de frederiklaan para que le diera más utilidad que yo.

epílogo: en la pasada revisión médica de la empresa me dijeron que tenía el colesterol por el tercer cuartil, lo cual no es grave pero con mis antecedentes familiares es necesario tenerlo controlado. soy relativamente delgado y hago deporte regularmente pero un extra nunca viene de más, así que aprovechando que empieza el buen tiempo me he vuelto a montar en una bici. en este caso se trata de una de medio pelo del carrefur, hasta que compruebe que voy a ser constante. porque mi idea es hacer ir de casa al trabajo todos los días en bici, 8 km y media hora por sentido.
aun estoy lidiando con los problemas logísticos (bolsa de deportes, comida, ipad) y concienciándome de que no importan el frío, el moquillo, los coches asesinos ni los peatones saltarines.

veremos.

* odio que me metan presión y me obliguen a hacer algo que no me sale motu proprio. mi padre sigue intentandolo a ratos y acaba negro. yo más.

2 comentarios:

NIKITA dijo...

El primer paso (tener bici) ya está... ahora a concienciarte y usarla!!! es una idea genial si consigues hacerlo...!!!

mi primera bici "sin ruidines" fue una de Cross que mi hermano mayor me vendió... mi hermano solía venderme todo lo que ya no quería (guitarra... enciclopedia...) y yo... que era tonta perdida... se lo compraba con mis excasos ahorros...!!!

Anonymous dijo...

Siento decirte que ha habido limpieza de arritrancos, la bici desaparecio por arte de magia con un monton de cosas mas. Ahora a usar la nueva y darle castaña, pero sindarte una idem.